Por su artículo:

“Cómo interpretar las etiquetas de eficiencia energética”

https://www.elespanol.com/omicrono/20190801/interpretar-etiquetas-eficiencia-energetica/416458753_0.html

 

Que la prensa decida informar a los consumidores sobre la etiqueta de eficiencia energética de los edificios es una estupenda noticia. Sin embargo cuando se informa sobre temas tan técnicos, sería bueno estar muy bien asesorados.

Por ejemplo, la etiqueta de eficiencia energética es el resultado de un proceso que se denomina “calificación energética”, en ese proceso es donde se consideran los factores de aislamiento térmico del inmueble, ventanas, orientación (norte, sur, este, oeste), sistemas de climatización (caldera, bomba de calor, etc.), tipo de energía utilizada (gas, gasóleo, biomasa, solar, etc.), pero, en viviendas, no se tiene en cuenta ni la iluminación, ni los electrodomésticos. De este proceso se obtiene el “certificado” de eficiencia energética del que luego en la “etiqueta” se resumen algunos datos.

Pero lo más importante, que efectivamente son las barras horizontales que van de la A de “ahorro” a la G de “gasto”, informan del consumo anual de energía en kWh/m2año y de las emisiones de CO2 que nuestra vivienda o edificio emite anualmente a la atmósfera, en kg/CO2año, (ojo en el artículo están bailadas estas unidades).

Es posible que un edificio por utilizar un combustible considerado por las directivas poco contaminante, como por ejemplo biomasa, tenga una calificación B o incluso A en el apartado de emisiones de CO2 y sin embargo tenga una letra D o E en el consumo anual de energía, es decir en la cantidad de combustible que gasto y que por tanto va a ser objeto de la correspondiente factura de combustible.

Pero no olvidemos que la etiqueta es únicamente un pequeño resumen de lo que realmente contiene toda la información para conocer con mayor profundidad el estado de un edificio o vivienda que vamos a alquilar o comprar, que es el “certificado de eficiencia energética”.

 

 

En este certificado no sólo se puede encontrar el consumo anual de energía y las emisiones anuales de CO2, también se encuentra otro dato muy importante la “demanda” que tiene tu vivienda, y ¿qué es la demanda? la demanda energética de calefacción y refrigeración es la energía necesaria para mantener las condiciones internas de confort del edificio. Además estos datos los vas a poder encontrar todos ellos detallados para calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria, y en el sector terciario (edificios docentes, comerciales, espectáculos, hospitales, etc.) la iluminación.

Es decir, podríamos tener un edificio en Burgos que tuviera muy malas condiciones constructivas sin aislamiento en las paredes, con malas carpinterías y vidrios de escaso espesor, pero con una caldera muy eficiente de alto rendimiento y que además utilizase energía renovable. Tendríamos en este caso un certificado con muy mala calificación en la demanda de calefacción, una G seguramente, con un consumo de calefacción mejorado por el equipo, una E seguramente, y que podría tener una B en emisiones de CO2, Medioambientalmente podría ser aceptable, perro económicamente para conseguir un confort térmico adecuado de calefacción en Burgos sería un derroche.

Si el edificio estuviera, por ejemplo en Sevilla, por las condiciones climáticas de la ciudad mejoraría su demanda de calefacción, pero seguiría siendo un mal edificio. En este caso la el dato importante sería la demanda de refrigeración que sería muy elevada, en lugar de la de calefacción. Serían importantes los toldos o elementos similares.

Conclusión, lo más importante es que la vivienda tenga poco necesidad de climatización (poca demanda) porque sus condiciones constructivas sean adecuadas a las condiciones climáticas de la ciudad donde se ubica. Esto es lo que realmente nos garantiza que vamos a gastar poco dinero en su climatización. En segundo lugar que la poca energía que necesite la suministremos a partir de fuentes renovables, esto en la actualidad está muy favorecido por el nuevo Decreto de autoconsumo fotovoltaico. Esto nos garantiza que nuestro edificio va a tener pocas emisiones de CO2 a la atmosfera, va a ser un edificio limpio. En tercer lugar utilizar equipos eficientes, bombas de calor de alto rendimientos, calderas de condensación, etc. Esto significa que vamos a consumir poco combustible. Las tres cosas juntas nos garantiza pagar poco en nuestras facturas de combustible y ser respetuosos con el medio ambiente, probablemente habríamos llegado a un “edificio de consumo de energía casi nulo”.

Por último, y para no aburrir más al lector, si el certificado corresponde a un edificio ya existente (no de nueva construcción) se podrán encontrar también las posibles medidas que mejorarían las condiciones energéticas del edificio, por ejemplo colocar un aislamiento térmico, sustituir las ventanas, cambiar el equipo de climatización, etc.

Pilar Pereda Suquet

Arquitecta colegiada Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), Representante de JR del COAM en representación de ADN COAM

 

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En respuesta a DON ÁLEX BRANCO, EL ESPAÑOL

 

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